Testimonios

En julio 2016 me diagnosticaron un cáncer de cuello del útero y una de las primeras cosas que hice fue llamar a Ana ya que yo ya era paciente de ella desde hacia varios años y sabia de su apoyo y sanación a pacientes con estas patologías, ella me dijo que leyera un testimonio de una chica que se había curado del papiloma y que no me preocupara. Esto me tranquilizo mucho, sabia que podía contar con ella, y en cuanto volví a Barcelona dos meses después del diagnostico comenzamos con sesiones cada 15 días donde Ana me ayudo no solo con la parte física sino también la parte psicológica y mental. Luego de 4 meses de tratamiento tradicional mas terapias alternativas mi cancer estaba curado totalmente. Le tengo total confianza y agradecimiento a Ana por haber estado allí y haberme apoyado y ayudado en todo momento, creo en su metodología y sobre todo en su magia de hacer un día lluvioso en un día lleno de luz y sol! Gracias Ana.

- Jessica


Quiero contar mi testimonio sobre mi hijo de 6 años que constantemente padecía de otitis o siempre estaba con las defensas tan bajas y no tenía ganas de hacer nada y esto acompañado del poco apetito era para una madre frustrante.

Gracias a un amiga, pude conocer a Ana lo cual en una sesión logró que mi hijo cambiara completamente, ahora el se siente bien, pero no sólo le quitó las molestas otitis, sino que su ánimo y su personalidad cambiaron completamente, estoy tan agradecida con ella, que no tengo palabras para decirlo.

Muchas gracias Ana!

- Lía


¡Otro encuentro maravilloso!

En el camino de mi vida tuve la suerte de conocer a curanderos, chamanes y otras personas más, cuyas vidas están programadas para ayudar a los seres humanos y al planeta Tierra.

O sea, que conocer a Ana Lombard no fue para mí un descubrimiento en cuanto se refiere al campo de la medicina paralela. El día dichoso que conocí a Ana sentí que una bendición había tocado a mi puerta. Me atendió una mujer dulce, educada y sonriente, cuyo conocimiento no deja de asombrarme y sorprenderme cada vez que llego a su consulta.

Hace muchísimos años al despertar de un mes de coma, tomé la sabia decisión de buscar ayuda donde los “médicos del cielo” o donde los “médicos iniciados por la mano de Dios”. Y, desde entonces, he tenido la oportunidad de conocer personas extraordinarias. 

Ana Lombard es una de ellas. 

No tengo palabras para describir lo que hace, pues sus técnicas de trabajo no son nada corrientes pero si terriblemente eficaces.

Gracias al Universo, gracias a la vida por este magnífico encuentro con Ana. 

Gracias a ti, Ana, por todo lo que das a los que tienen la suerte de conocerte.

-  Audrey Miller


A TRAVÉS DE TUS OJOS.

Los que tenemos la suerte de conocer a Ana Lombard, sabemos el don que le ha sido otorgado por el Universo, para hacer el bien.

Para las futuras personas que aun no la conocen, intentaré a través de mis ojos y mi corazón decirles como es Ana.

El primer día de conocerla me sorprendió su energía tan llena de amor, su sinceridad que le hace ser una persona especial. La expresión de sus ojos, sabedores al instante de lo que germina dentro de cada cuerpo.

Para Ana no hay naturaleza muerta dentro de nosotros, solo desarreglos y disfuncíones de nuestros órganos. 

A través de sus ojos sabios y su mirada viva tiene el poder de penetrar al interior del cuerpo de sus pacientes.

Me hace pensar que posee Rayos X, que al penetrar en el cuerpo le comunica nuestras enfermedades y bloqueos.

Supongo que es difícil de entender, pero para mí, es así.

Sus ojos son infinitamente comprensivos. 

Su mente poderosa, llena de amor y entrega hacia los demás, hace que la convierta en un ser excepcional.

Su cara menuda y su cuerpo delgado me hace recordar a un pajarillo indefenso. Nada más lejos de la realidad.

Con todo mi cariño

Marisol Corominas


Soy una paciente de Roser Martínez y me gustaría hacer una valoración de todo el seguimiento y de los resultados de mi dieta.

Todo empezó a raíz de que yo quería hacer una dieta para aprender a comer de forma más equilibrada y poder perder algunos kilos para sentirme mejor, ya que al no seguir una dieta equilibrada llegué a un punto en el que empecé a ganar algunos kilos de más.

Acudí a ella y desde un principio el trato fue muy correcto, transmitía seguridad y confianza y ello me ayudó a querer seguir adelante con mi dieta.

Por otro lado, también me gustaría destacar que lo que también me ayudó mucho en el proceso fue que no siempre era la misma dieta, las iba variando, y así no se hacia tan pesado seguirla. Además todos los platos eran muy fáciles de elaborar y con alimentos que me gustaban, en la primera visita ya le había dicho los alimentos que no me gustaban para poder evitarlos en la dieta y ella no los incluyó.

Pero, dejando de lado la dieta en si, me gustaría comentar que todo el seguimiento que hizo, las visitas, etc. fueron muy buenos y que siempre estuvo atenta en todo el proceso y con un trato muy agradable y profesional.

Finalmente, decir que los objetivos marcados se han cumplido, tanto en lo que respecta al tiempo de duración de la dieta como de los kilos que quería perder, y por lo tanto no tengo ninguna queja con el trabajo que ha hecho conmigo y le estoy muy agradecida.

Es una dietista que puedo recomendar sin ninguna duda.

Gemma


Yo llegué hasta Ana Lombard porque las casualidades no existen. Tengo un hijo de 17 años que como muchos chicos de su edad se encontraba perdido, desmotivado y ante un grave fracaso escolar. Yo como madre estaba muy preocupada no sólo por sus estudios, sino también por su desmotivación y abandono.

Buscando e informándome sobre quién le podría ayudar encontré ENLACE y sentí que Ana podía ser esa persona. Llamé y Mónica al escuchar cual era mi problema me buscó un hueco para que Ana pudiera visitarlo. De eso ya hace unos meses y mi hijo hoy es otro. Ana, además de ser una gran persona, tiene un don que le permite curar con sus manos tanto problemas físicos como anímicos. Desde el primer momento él creyó en ella y así le ayudó a recobrar la confianza en sí mismo, lo desbloqueó , le dio fuerza y fortaleció su autoestima.

Hoy vuelve a sentirse feliz y su actitud hacia la vida en general es totalmente positiva. Sus estudios han mejorado enormemente gracias a las técnicas de respiración que le dio Ana y gracias también a la inestimable ayuda de Ester, la psicóloga del centro, que le enseñó técnicas de concentración y de estudio. Lo mejor es que mi hijo sigue acudiendo a sus visitas con Ana porque él quiere hacerlo, nada le influye para que lo haga…desde el primer día confió en ella porque le dio la fuerza que había perdido.

Gracias Ana. Gracias Mónica. Gracias Ester. Formáis un gran equipo humano. Ha sido un gran placer conoceros, os estaremos siempre profundamente agradecidos.

- Raquel Torres


Yo conocí a Ana hace unos cuantos meses y sinceramente sólo puedo hablar cosas maravillosas sobre ella.

Yo buscaba una terapia adecuada para mi hijo que tiene once años. Cuatro años atrás mi ex nos abandonó tanto a mi como a mis dos hijos y después de pasar una auténtica odisea…altos y bajos vuelve a reaparecer hace dos en nuestras vidas .Este hecho conmocionó auténticos estragos en la corta vida de mi hijo; sobre todo en el tema emocional: inseguridades, miedos, baja la autoestima y muchas discusiones familiares sin que yo le pudiese ayudar ya que es un niño que aunque parezca muy extrovertido es muy sensible y muy suyo. Lo intenté con dos psicólogos pero fue un fracaso ya que no había manera que él se abriese. 

Entonces hablando por casualidad con una conocida, a la que le doy también las gracias, me habla de Ana, de su propia experiencia y lo bien que le fue . Decidí probar y debo decir que desde que se vieron la primera vez hubo un feeling entre ellos. Luca ha cambiado en muy poco tiempo, se le siente más feliz y más abierto para hablar de sus emociones; sus berrinches son mucho más cortos; en fin ha hecho un cambio impresionante. Se siente a gusto con Ana, se alegra cuando le toca ir. Visto todos éstos cambios hace un mes que también decidí ponerme en manos de ella, y la verdad es que también noto esos cambios nuevos y buenos. 

Recomiendo a todos estos padres que tienen problemas con sus hijos o ven que sus hijos sufren a Ana, por esa ternura, dulzura, sensibilidad. Esa mirada con amor que sabe en todo momento lo que te pasa. 

Le doy las gracias por todo lo que ha hecho por nosotros, por ese cambio.

Palabras de Luca de cómo es Ana: simpática, buena, perfecta. Estoy muy a gusto con ella.

Nadine Escorsell


Testimonio de una vivencia increíble: Curación de mi virus del Papiloma humano gracias a Ana Lombard. 

Me llamo Stefania, tengo 30 años y durante casi 10 años, mis análisis ginecológicos siempre detectaron un persistente virus del Papiloma humano, muy “gentil” pero a la vez “muy malo”. Mis anticuerpos lo intentaron combatir, pero no desaparecía… el virus del Papiloma persistía, hasta el punto que empezaba a modificar mis células. 

Fue un familiar mío quien me contó sobre “los milagros” que Ana realizaba. Nunca antes había ido a ninguna consulta donde realizaran tratamientos como los que hace Ana, por lo tanto, era algo completamente desconocido para mí. Curar a una persona a través de su energía siempre me había parecido algo absolutamente imposible, pero decidí ir a verla a su consulta y allí todo se volvió real. 

Sentía curiosidad por saber si este método de curación podía influir en mi enfermedad, entonces fui a visitarla. 

La sesión fue intensa emocionalmente, sin comprenderlo ni quererlo, Ana hizo salir muchas cosas ancladas en mi interior. No tenía ningún control sobre mí, las emociones afloraban sin que yo pudiese dirigirlas. Sentía su energía y su trabajo que actuaba en mí. Sentía mi cuerpo aflojarse, relajarse, y sentía como Ana redirigía toda la energía en mi interior… 

Algunas semana más tarde, acudí a la cita con mi ginecóloga con el fin de poder efectuar una prueba médica para evaluar el estado de mi virus del Papiloma y las células modificadas por el mismo. Entonces, por Milagro, después de tantos años combatiendo esta enfermedad, ya NO tenía nada, todo había desaparecido después de que Ana me hubiese "tocado". 

Mil Gracias Ana, por ser tan extraordinaria…

-Stefania Chaves R., 30 años – Ginebra (Suiza)


Mi hijo tenía 6 años y todavía se hacía pipi en la cama: todas las noches y entre tres y cinco veces cada noche. La situación era bastante desesperante, tanto para el niño, que se sentía frustrado y no quería llevar pañales porqué deseaba superar sí solo la situación, como para nosotros, los padres, que no dormíamos en toda la noche cambiando sábanas y pijamas y preocupados por la autoconfianza de nuestro hijo.

Durante el día todos sufríamos las consecuencias de una mala noche. Habíamos dado multitud de vueltas por todo tipo de médicos y probado todos los métodos hasta que fuimos a parar a las manos de Ana. Y realmente nuestra vida cambió bastante ya a las tres semanas del inicio de la terapia (hábitos, respiraciones y un par de consignas antes de ir a la cama): el niño empezó a controlar bastante durante la noche aunque todavía se le escapaba pero con menos frecuencia. En ese momento, en que todavía el niño no controlaba al 100%, y aconsejados por Ana, nuestro hijo asistió a la semana blanca sin pañales, con mucha ropa de recambio y con muchas ganas por su parte (era su gran reto).

Pese a mis temores de madre, la experiencia fue un éxito total, sólo tuvo un par de incidentes durante las cinco noches que pasó allí, pero junto con su profesora, resolvió el tema perfectamente sin que sus compañeros de habitación se dieran cuenta de lo ocurrido. A partir de este momento, Max continuó su terapia con Ana para afianzar todo lo conseguido hasta entonces.

Con el tiempo se había convertido en un niño más seguro de sí mismo, más autosuficiente e independiente y sobre todo consciente de sí mismo, de sus emociones y de sus reacciones a éstas y de las consecuencias de sus acciones durante el día en la noche.

Las herramientas que Ana le ofrecía le ayudaban a crecer. Max maduraba a todos los niveles. El tema de la enuresis en tres meses ya estaba totalmente solucionado, aunque con el tiempo hemos tenido alguna recaída puntual de la que la misma Ana ya nos advirtió que sucedería y que entraba dentro del proceso normal.

Durante este tiempo de terapia, y como ya he comentado, Max aprendía a gestionar sus emociones y vivencias para “pasar una noche feliz” (ese era el mensaje principal). En una de las sesiones, al finalizar, Ana me comentó que Max había hecho un dibujo de una lagartija en la que algo fallaba, ella creía que el niño tenía un problema de visión y me aconsejó que visitara a un oftalmólogo. A mí, en un principio, me extrañó lo que me dijo porque en ninguna de las revisiones pediátricas me comentaron nada, un año antes en una revisión en el oftalmólogo éste tampoco encontró nada fuera de lo normal y en el colegio el niño tenía un aprendizaje normal y sin problemas, al contrario, llevaba 5 meses aprendiendo a leer y ni él se quejó de la vista ni la profesora nunca fue capaz de detectar nada. Pero evidentemente, pedimos hora al oftalmólogo y mi sorpresa fue enorme, en negativo por supuesto, cuando la doctora me dijo que Max sólo tenía un 40% de visión en uno los ojos, que padecía de una fuerte hipermetropía en ambos ojos y que tenía un ojo vago.

En seguida, tomamos las medidas necesarias: a Max le pusieron gafas, cinco dioptrías en cada ojo (aunque hubiera necesitado un poco más, era una forma de forzar a los ojos a trabajar), y empezamos con una terapia con la optometrista. Todos los oftalmólogos con los que consultamos en su momento no eran demasiado partidarios de los ejercicios optométricos, no pensaban que ayudaran demasiado pero tampoco creían que pudieran hacer daño. Nosotros empezamos a trabajar con la optometrista porqué Ana así nos lo aconsejó. En lugar del parche de farmacia que la oftalmóloga nos había recomendado, Max usó un parche de plástico blanco opaco (tipo pirata) que no le permitía ver pero era traslúcido (así el ojo no perdía capacidad) y no lo llevaba ni cada día ni todas las horas del día, seguimos un patrón establecido por la optometrista, junto a unos ejercicios de ojos y físicos, así como la utilización durante unos minutos al día unas gafas de distintos colores que estimulaban la visión de Max y otros aspectos relacionados. Como este problema visual se detectó justo a final de curso, pudimos trabajar con los ojos Max durante todo el verano y al finalizar éste Max había recuperado visión hasta un 80% y ya no tenía que llevar parche, así que su incorporación al nuevo curso fue del todo normal.

Actualmente, Max es un niño con resultados excelentes en el colegio pero estoy segura que sino hubiéramos detectado el problema a tiempo hubiera tenido problemas de aprendizaje que sus profesores difícilmente hubiesen podido diagnosticar, y en estos casos el tiempo es oro y por ello importante una detección precoz . Ahora la visión de Max con gafas es del 100% y poco a poco vamos reduciendo dioptrías según él va mejorando. Max es un niño feliz que gracias a su ángel de la guarda (Ana). Gracias Ana.

-Monica


A finales de junio de 2009, mi ginecólogo me comento que tendría que empezar a asumir que mi tercer bebe debería nacer por cesárea, puesto que no se encajaba y estaba transversal. Estaba de 37 semanas y mis anteriores dos partos fueron naturales y sin ninguna complicación.

El hecho de no poder dar a luz de forma natural, me causaba una mezcla de miedo, ansiedad y malestar. Lo comente con Ana y aunque no era la situación ideal puesto que el bebe era ya muy grande y había poco margen para el movimiento, decidimos intentarlo. En la primera sesión, Ana comprobó que el bebe era muy receptivo, y sentí como las manos de Ana, de manera suave marcaban un camino y supe que sería posible.

En dos sesiones más, llenas para mí de magia, con la imposición de las manos, Ana llamó a mi bebe para enseñarle como debía colocarse para venir. El día 7 de julio nació Inés en un parto natural perfecto. Gracias Ana

-Mamá de Inés


Ana tiene un don. Difícil de explicar con palabras. Hay que vivirlo.

El pasado abril de 2015, fui a verla. Hacía aproximadamente 4 años que no acudía a su consulta, pero sentía que necesitaba que alguien me hiciera una lectura global de mi cuerpo, de mi mente, de mis emociones. Los últimos meses estaban siendo intensos a diferentes niveles, por lo que necesitaba una “puesta a punto”.

Como siempre, cruzamos unas cuantas palabras. Una charla no muy extensa, lo justo y suficiente para tomar conciencia de los aspectos a trabajar. Después, pasamos al “masaje". Para los que no la conocéis, no penséis que se trata de un masaje al uso. Los masajes de Ana son la mínima expresión de nuestra idea preconcebida de lo que es un masaje, pero es increíble experimentar cómo reacciona el cuerpo mientras te lo está haciendo.

Justo antes de irme, me pidió que me hiciera una analítica y que pidiera hora al endocrino. Vio algo en la tiroides. Aquel algo resultó ser un nódulo benigno de más de 3 cm de diámetro. Desde entonces, hemos estado trabajando para eliminar las adherencias del nódulo y evitar que se hiciera más grande. En el último control (febrero 2016), parece ser que lo hemos conseguido. Aunque tenemos que seguir trabajando en ello, si no hubiera sido por Ana, el nódulo no se hubiera detectado.

Para finalizar, quiero deciros que antes de volver a Enlace, estuve visitando durante 4 años, de forma continua (cada 3 meses) una consulta de medicina homeopática y biológica. Y me pregunto: ¿por qué no me diagnosticaron el problema ellos? Grave. Muy grave.

Muchas gracias, Ana.

-Mireia Torres


Conocí a Ana en mi segundo embarazo por recomendación de mi ginecóloga. 

Perdí mi primer bebé a los 3 meses de embarazo y tras muchos esfuerzos (inseminaciones, FIV...) conseguí quedarme embarazada de nuevo. 

Lo que debía ser una experiencia maravillosa se volvió en un pánico diario a perder mi bebé que me hizo no poder disfrutar los primeros meses de embarazo. Y yo quería vivir plenamente mi embarazo, vivirlo sin miedo. Y así conocí a Ana.

Fue, sin lugar a dudas, MI SALVACIÓN. Desde el primer momento me sentí “en casa”, arropada, comprendida profundamente, pero no solo eso. Ella encontró mi miedo y lo desbloqueó, así lo sentí exactamente. Mientras colocaba sus manos recuerdo que me dijo: tu cuerpo no va a fallarte... Y todo mi miedo explotó en un mar de lágrimas y se fue diluyendo en ese mar...

Salí de la consulta flotando, pero más importante aún: salí sonriendo, no podía dejar de sonreir pensando en mi bebé, en mi embarazo... Y así seguí todo el embarazo. 

Años después ha vuelto a hacerlo pero esta vez con mi hija mayor. 

Hemos estado casi 3 meses en Sant Joan de Deu con problemas muy serios y graves de riñón y llevados por grandes profesionales de los que la única queja que tengo es que solo miran la enfermedad y se olvidan que somos mucho más que un simple órgano enfermo, además de personas con emociones que nos hacen ser y estar y que ese todo es importante. 

Mi hija no meaba, se hinchaba cada día más, hipertensa, medicamentos por doquier... No sabían que más hacer.

Ana se desplazó al hospital y cada vez que venía y le hacía una sesión, acto seguido hacía pipí. Y no una pequeña cantidad, que va. Si diariamente no llegaba a hacer 100ml de pipí, con Ana de repente hacía 600ml!! 

Pero tendríais que ver la forma en que la trataba, la conexión que conseguía establecer con ella cuando normalmente estaba apática, no quería ver a nadie y mucho menos que la tocaran (no se dejaba tocar por nadie, solo por Ana).

Soy enfermera y creo y entiendo la medicina “occidental”, lo que no logro comprender es que aún no integren en los cuidados ante la enfermedad la mirada holística de la persona, la atención integral con equipos multidisciplinares que se complementen y que vayan no solo a curar lo que esté afectado fisicamente, sino también a sanar los motivos por los que “enfermamos”.

Mi hija sigue enferma, pero estamos en casa, está estable y está feliz y solo hace que mejorar.

Entenderéis que diga que Ana me ha salvado la vida.

Gracias Ana, por tu trabajo, por tu excepcional calidad humana y por dedicarte a los demás con esa entrega y pasión. Eres mi ángel.

Arantxa Ramírez


Hacía dos años que nos rondaba por la cabeza y en noviembre pasado tuvimos claro que sería una buena idea entrar en contacto con el Centro Enlace para nuestro hijo de ocho años. 

Percibíamos sufrimiento, desorientación y desazón; la sonrisa que tanto le caracteriza no iluminaban su cara y el día a día se hacía difícil. Nos acabó de decidir la reunión que tuvimos en el colegio cuando su maestro nos indicó el poco trabajo que estaba elaborando nuestro hijo. 

La verdad es que la desorientación era mutua y los interrogantes muchos; pero recuerdo que tras la primera entrevista con Ana, tanto mi marido como yo, supimos que lo que le podía ofrecer en términos de recursos y en autoconocimiento sería mucho. 

Nosotros estábamos inquietos por lo que podríamos descubrir pero a la vez serenos por saber que estábamos en el camino correcto. Lo que vino luego fue dar un vuelco de 380 grados a la situación y dar unos pasos de gigante. Nuestro hijo estuvo desde el primer momento muy receptivo en cada sesión y muy agradecido. Tras dos o tres sesiones fue capaz de expresar lo que le estaba bloqueando: ser acosado por unos niños de la clase. Tomamos enseguida cartas en el asunto y lo denunciamos al colegio. Ana siguió trabajando con él y en primavera acabó de establecer un diagnóstico integral: detección de un problema de convergencia en la vista y unas capacidades por encima de las que corresponden a un niño de su edad. Para ello y en ambos casos, nos dirigió a cada uno de los profesionales pertinentes para su certificación y seguimiento.

Dotar de recursos a nuestro hijo, darle respuestas a muchas de las preguntas que le angustian ha sido una enorme satisfacción. Ir viendo cómo se va entendiendo, aceptando, conocerlo mejor para poder ayudarlo mejor ha sido una experiencia inolvidable. 

Es realmente agradable y reconfortante ver cómo la integralidad de la aproximación conlleva dotar de medios que se pueden poner en práctica ipso facto. Opino también que el hecho de trabajar unidos y en fluida comunicación padres y terapeuta ha aportado mucho, así como el hecho de trabajar en coordinación con los diferentes especialistas. Todo ello ha permitido obtener los resultados que estamos viendo ahora mismo.

Beatrice


Quiero explicar mi experiencia por si puede ser de ayuda para alguien.

Mi principal problema era de mandíbula. Poco a poco fui perdiendo fuerza al masticar, primero solo lo notaba con cosas duras, hasta que llegó un momento que ya me costaba comer un simple trozo de pan. También tenía problemas de apertura. Cada vez podía abrir menos la boca, apenas 2 cm, y eso era realmente muy preocupante.

El dentista me recomendó ir a un osteopata, pero a pesar de realizar visitas continuas durante meses, no noté apenas mejora.

Probé con la homeopatía, con relajantes musculares, incluso acudí a un quiropráctico por si pudiera tener relación con las vértebras cervicales. Nada hizo que mejorara mi situación.

Alguien me comentó que conocía a Ana Lombard y lo que ella hacía, y que quizás pudiera ayudarme. Cansada de no saber a quién acudir, y cuando ya creía que no iba a encontrar solución, llegué al Centro Enlace.

No hace falta decir que Ana solucionó mi problema y noté mejora desde la primera sesión. La respuesta que tanto tiempo busqué estaba en su terapia craneosacral combinada con acupuntura.

Quiero recomendaros que sea cual sea vuestro problema, no dudéis en acudir al Centro Enlace.

Si estáis leyendo esta página, debéis saber que habéis tenido mucha suerte de encontrar a Ana Lombard.

¡Seguro que ella os podrá ayudar igual que a mi!

-Montse


Testimonio sobre miedo/fobia:

Soy un chico de 25 años. Desde muy pequeño, empecé a estar muy alerta de los peligros y situaciones negativas que podían afectarme. Sufrí acoso escolar, mi padre me desvalorizaba, no me trataba bien y mi madre intentaba compensar todo lo que me ocurría.

Todo eso hizo que desde que tenía uso de razón, tuviera un miedo que, poco a poco fue aumentando, hasta que se convirtió en fobia.

Cuando iba por la calle y me topaba con personas de aspecto desaliñado, gente que no estaba bien de la cabeza, alcohólicos o personas sobre las que la sociedad tiene prejuicios, empezaba a tener pánico por si me sucedía algo. Era miedo a ser asaltado, sobretodo a ser agredido físicamente y a morir, ya que yo creía que de esa situación no iba a salir con vida.

Cuando iba acompañado, todo esto disminuía. Si iba con gente mayor, no tenía miedo a no ser que ese tipo de personas anteriormente descritas se dirigieran a nosotros. Si iba con amigos, el miedo iba decreciendo en función de la energía de la persona con la que iba o en función del número de personas que fuéramos juntas (cuanta más gente, menos miedo).

También tenía pánico a ciertos lugares que no estaban controlados: el metro, la calle, el tren, las estaciones, barrios populares o con todo tipo de gente, especialmente si eran lugares desconocidos.

Llegó un punto en el que no podía hacer vida normal. Renunciaba a hacer cosas depende del barrio donde tuvieran lugar o en función de cómo tuviera que desplazarme hasta ese lugar. Cuando me desplazaba al extranjero, ese miedo se me disparaba multiplicado por mil. En este sentido, tenía una contradicción, porque a mí me gustaba mucho viajar, quería establecer y construir mi vida en el extranjero ¡y el miedo me lo impedía!

Entonces mi médico me recomendó que fuera a ver a Ana Lombard. ¡Qué contento estoy de haber dado ese paso!

Desde el primer día, comprendió perfectamente lo que me ocurría y me aseguró que tenía las capacidades sobradamente suficientes para superarlo.

Empezamos haciendo un análisis de lo que me ocurría y Ana me dio unas pautas de conducta a aplicar en esos momentos de pánico. También, me proporcionó una relajación corta que tenía que hacer absolutamente cada día.

A partir de ahí, todo fue disminuyendo. Cada vez tenía menos miedo. Pasaba días sin tener miedo y la gente más allegada me decía que se me veía con una energía diferente.

Pude viajar sin problemas. ¡Incluso fui solo en el metro de Nueva York! Poco a poco fui consiguiendo cosas de las cuales cuando pensaba en ellas, me sentía muy orgulloso.

Actualmente, sigo trabajándome para afianzar todos los logros y para ir depurando todos los pequeños detalles que, en su día, contribuyeron a que tuviera esos bloqueos. También, para conseguir reconstruirme y rehacerme como una persona nueva que soy al no condicionar mi vida entorno a esos miedos.

¡ Muchas gracias Ana !

Sergio


Testimonio Craneo Sacral:

Tengo un niño de casi dos años que duerme estupendamente. Toda la noche. 

Él descansa y nosotros también. Pero hace tan sólo unos meses esto me parecía algo lejano, imposible y casi milagroso. 

Mi niño y yo tuvimos un parto duro, el cordón umbilical casi le ahoga y acabó naciendo con la ayuda de fórceps después de 16 horas de contracciones. 

Nació con manitas y pies azules, y la cabeza aplastada. A las horas de nacer, su color era normal y en dos días su cabecita era redonda y bonita.

Pero yo no sabía que todo aquel sufrimiento vivido durante el parto, tendría consecuencias en su sistema nervioso y, en consecuencia, en su sueño durante mucho tiempo. 

Su primera noche fuera de mi barriga nos indicaba cómo serían las sucesivas.

Despertares constantes. Permanecía dormido, como mucho, dos horas seguidas.

Y al despertarse sólo se calmaba mamando. 

Yo pensé que a medida que creciese y se saciase más con mi leche, aguantaría más horas dormido y sin comer. Pero no era una cuestión de hambre. Mamar era su manera de destensionar su cabeza, su articulación mandibular... así que los meses pasaban y nos seguíamos despertando 8, 9 o 10 veces por noche.

Algunos días incluso más. 

Para mí resultó una etapa agotadora y absolutamente desquiciante. ¡Qué necesario es el sueño! Me cambió el humor, no tenía energía para nada y temía el momento de ir a la cama porque solía ser el inicio de otra noche interminable más. 

Cuando mi niño tenía aproximadamente un año, casi por casualidad, llegué a la consulta de Ana. Su trabajo a nivel cráneo sacral ayudó a mi hijo a liberarse de las tensiones acumuladas en su cuerpecito. En sólo dos sesiones, sucedió el milagro. Para mí fue sorpréndete observar el cambio y la posterior evolución. Las reacciones de su cuerpo a las pequeñas manipulaciones de Ana eran alucinantes. 

Y no sólo cambió el sueño. Gracias a la ayuda de Ana pude percibir que los cambios en su cuerpo afectaron a su caminar, su manera de sentarse y levantarse del suelo, su manera de gatear y de mantener el equilibrio...

Como decía, hoy todos dormimos bien y para ello no hemos tenido que recurrir a métodos agresivos (E..., destete forzado...), ni a "dopar" al niño con medicamentos (conozco casos!)... todo ha sido suave y respetuoso para él. 

Ahora estoy nuevamente embarazada y mentalizada para volver a pasar nuevamente noches interrumpidas. ¡Pero no eternamente! Con este bebé pienso venir al Centro Enlace mucho antes de que mis ojeras queden tatuadas. 

¡Gracias Ana!

- Y.


No fue un día como cualquier otro! Estaba embarazada por segunda vez. Era muy deseado por los dos a pesar de que hace cinco años viví una primera experiencia traumática: demasiados miedos, dudas, demasiada lectura, demasiado sola. Y un final en cesárea, en lactancia artificial y en una larga depresión en silencio.

Esta vez, estaba convencida, iba a ser diferente. Iba a ser una segunda oportunidad. Iba a relajarme y a disfrutarlo. Sabía muy bien qué quería y cómo lo quería. Un día que no fue cualquier otro, una madre del colegio de mi hija me habló de la sofrología y de Ana Lombard. Y me hizo un regalo.

He visitado a Ana una vez al mes. En cada sesión ella me ha dedicado todo el tiempo que he necesitado. Juntas, consciente con ella e inconscientemente yo cada día, hemos reforzado los cimientos y construido sólidamente aquello que me había propuesto: sencillamente VIVIR mi embarazo.

He aprendido algo tan olvidado como respirar. He conseguido saber relajarme en cualquier sitio, en cualquier momento y en cualquier situación. He encontrado palabras para mis sentimientos. He identificado mis miedos y los he combatido. He aceptado y dominado el dolor, considerándolo parte del todo. He visualizado el futuro con ilusión y optimismo. He esperado cualquier desenlace con resolución, hasta otra cesárea pero no otra depresión. Y algo muy importante: he sabido transmitir mi seguridad a mi alrededor.

Por supuesto que el EL DIA no fue como cualquier otro. Me encontró tranquila y preparada. Todo iba a salir bien y lo sabía. Conseguí relajarme con las contracciones esperando que la epidural hiciera efecto, conseguí un parto vaginal, no perdí en ningún momento la energía y el buen humor y puedo escribir que todos: mi marido, el ginecólogo y el equipo sanitario, lo pasamos bien. Conseguí recuperarme con rapidez, sin un solo día de tristeza. Y así sigo, después de dos meses, en el futuro que me había imaginado y que ES. No es ningún milagro, ni suerte.

Las cosas van como tienen que ir, no se pueden cambiar. Lo que sí se puede trabajar y cambiar es la manera de afrontarlas, nuestra reacción, nuestra capacidad de adaptación, nuestros recursos. Con Ana es como estar frente a un campo. Ella te ayuda a plantar las semillas, a regarlas, a cuidar que tengan suficiente sol. Luego te enseña a enderezar los tallos y a protegerlos de las tormentas. Pero no te hace olvidar que la tierra es tuya y la cosecha también.

Puedo escribirlo más grande pero no más sincero: MUCHÍSIMAS GRACIAS. El nombre de Ana Lombard va estrechamente ligado a uno de los acontecimientos más felices de mi vida.

- Cécilia


Carrer de Muntaner, 231, 08021 Barcelona
Teléfono: 932 09 69 57    Email: enlace@enlacebcn.com

Enlace no es un centro sanitario. Las terapias naturales que aplicamos no sustituyen ni excluyen la atención o el tratamiento médico o farmacológico convencional prescrito por profesionales sanitarios.