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Cuando llegamos a los 50-60 años inauguramos una nueva etapa de nuestra vida emocional y hormonal. No obstante, el cambio es constante, por ello hay que aprender a no hacer una obsesión o una crisis existencial de él.

Tomemos un paso atrás en nuestras vidas: crisis de adolescencia con todos los cambios que conlleva la etapa, crisis de los 20 años con la elección de los estudios y la orientación profesional, crisis de los 40, crisis de la jubilación… todos vivimos periodos de dudas y de cuestionamiento en nuestra vida.

Cada etapa es importante y nos permite desarrollar nuevas habilidades. Nuestra personalidad evoluciona según las  dificultades encontradas.

Veamos el lado positivo de la situación:

  1. ¡Qué suerte tenemos de vivir esta nueva etapa! Nos saca de nuestra zona de comodidad y nos permite adaptarnos a un nuevo cambio que desarrolla nuestra capacidad de introspección. 
  2. Hombres o mujeres, ¿hay alguna diferencia? Alrededor de los 50 años, tomamos consciencia de ciertos aspectos relacionados:
  • El hombre se cuestiona sobre su futuro profesional, miedos y dudas se mezclan en su mente, llevándolo a una crisis existencial.
  • La mujer se enfrenta al emocional, por supuesto en relación con los cambios hormonales. La salida de los niños de la casa para volar y construir sus propias vidas, puede hacer vivir a la madre el « síndrome del nido vacío».

Paremos de gastar nuestra energía luchando contra los años que pasan y busquemos agradecer la vida y el poder estar aquí para saborear cada etapa.

La vida no es un largo río tranquilo pero vale la pena vivirla, sin la obsesión a no envejecer sino apreciando con satisfacción los años que pasan.  


 

Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace